CNN) — El gobernador de California, Jerry Brown firmó una ley que prohíbe una terapia que intenta convertir a los niños homosexuales en heterosexuales, tras afirmar que esos esfuerzos “serán ahora relegados al basurero de la charlatanería”.

“Esta ley prohíbe ‘terapias’ no científicas que han llevado a jóvenes a depresión y suicidio”, tuiteó Brown. El Senado de California aprobó la ley en mayo, y entrará en efecto el próximo 1 de enero. La ley prohíbe los esfuerzos por cambiar la orientación sexual en pacientes menores de 18 años.
La Asociación Estadounidense de Psiquiatría afirma que el riesgo potencial de la llamada “terapia de reparación” es grande, incluyendo depresión, ansiedad y un comportamiento autodestructivo.
“El largo consenso de las ciencias sociales, y del comportamiento y la salud y las profesiones de salud mental es que la homosexualidad per se es una variación normal y positiva de orientación sexual humana”, afirma la asociación.

Luego de que la ley fue aprobada en el senado, Rebekah Orr, vocera de Equality California, elogió “el primer paso correcto en asegurarse que los jóvenes estén protegidos contra esos inescrupulosos terapistas que están involucrados en un engaño terapéutico basado en ciencia basura”.
Equality California se describe a sí mismo como el grupo estatal de activismo más grande en California que trabaja por la igualdad de personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero.
Pero el presidente de una organización que promueve la terapia de reparación, la Asociación Nacional para el Estudio y Terapia de la Homosexualidad, calificó la ley como “otro triunfo del activismo político sobre la ciencia objetiva”.

Según la organización, debe de hacerse más investigación para responder a esas preguntas, y no prohibirse legislativamente. Según el grupo, la ley afecta a “terapeutas con licencia en California que de otra forma desearían asistir a menores en modificar sus atracciones no deseadas por el mismo sexo y sus comportamientos”. También “suplantará los derechos de los familiares”, según el grupo.
Peter Drake, que alguna vez participó en ese tipo de programa, dijo que la ley protege a jóvenes de “una muy, muy peligrosa terapia que no sirve y que deja a muchas personas con sentimientos de desesperanza”.

Ryan Kendall, que recibió la terapia cuando tenía 13 años, dijo a CNN que todo comenzó cuando su madre leyó su diario y descubrió que era gay. En la terapia, se le dijo consistentemente que su sexualidad era una opción y que podía ser “arreglada”.

“Nunca creí eso. Sé que soy gay tal como sé que soy bajo de estatura y mitad hispano. Nunca he creído que esos hechos puedan ser cambiados. Es parte de mi identidad fundamental”.
Kendall dijo que el psicólogo Joseph Nicolosi lo trató. Sus familiares mostraron a CNN copias de facturas de la oficina de Nicolosi, pero Nicolosi afirma que no recuerda haber tratado a alguien con ese nombre. Dijo a CNN que mira su terapia como “un intento por sacar la heterosexualidad” en alguien. La terapia no es dañina y solo trata a personas que quieren cambiar, afirma Nicolosi.
Un psicólogo en el campo de la terapia de reparación, George Rekers, trató a un joven llamado Kirk Murpy. Rekers consideró a Kirk una historia de éxito, y escribió que “su comportamiento femenino desapareció”, prueba de que, según Rekers, la homosexualidad fue prevenida.

Pero la familia de Murphy afirma que nunca dejó de ser gay. Él se colgó a los 38 años de edad. A pesar de las acusaciones de la familia de que la terapia de Rekers lo llevó a su suicidio décadas después, Rekers dijo a CNN que científicamente “sería inexacto asumir que fue la terapia”, y que lo sentía por los familiares.