China reducirá su ejército en 300.000 soldados, anunció sorpresivamente este jueves el presidente Xi Jinping durante el gran desfile militar para conmemorar la victoria en la Segunda Guerra Mundial.

Las tropas chinas se componen actualmente de 2,3 millones de militares.

Presidiendo el espectacular desfile, Xi dijo que China mantendrá su compromiso de seguir por el “camino de desarrollo pacífico”.

Xi hizo el anuncio de la reducción de tropas rodeado por un enjambre de aviones de combate y helicópteros volando encima y unos 12.000 soldados marchando por el centro de Beijing, como parte de las conmemoraciones.

La cantidad de armamento que desfiló junto al mandatario pareció enviar un mensaje diferente a lo anunciado, dijo Yvonne Chiu profesor asistente de política en la Universidad de Hong Kong.

“Todo este nuevo equipo -aviones de combate, misiles portadores, aviones no tripulados- dan a China la capacidad de proyección de fuerza”. “Si todo lo que necesitas es la defensa regional no es necesario todo esto”, dijo.

El analista agregó que la promesa de Xi de reducir el número de tropas era relativamente insignificante teniendo en cuenta que el presupuesto militar de China probablemente seguirá aumentando a un ritmo de dos dígitos.
“El ejército de China es enorme. Es un gesto fácil hacer (para Xi)”.

Para Xi, había mucho en juego. El desfile de la victoria le permitió proyectar su poder en una región donde muchos países se resisten a las ambiciones de China.

En casa, el desfile le ha permitido distraer la atención de las turbulencias en los mercados financieros y de una explosión masiva en Tianjin en la que murieron más de 150 personas.

El presidente ruso, Vladimir Putin, la presidenta Park Geun-hye de Corea del Sur y el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, eran los dignatarios de más alto perfil en el podio en la plaza de Tiananmen, en el casco antiguo de Beijing. Otros exaliados de Segunda Guerra Mundial, como Estados Unidos y Reino Unido, rechazaron asistir.

Japón: mirar al futuro

Un líder cuya ausencia no estaba en duda era el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

El fracaso del líder japonés para ofrecer una nueva disculpa por la brutal invasión y ocupación de gran parte de China en la década de 1930 y 1940 ha provocado nuevas denuncias de Beijing.

En su discurso, Xi dijo que la victoria de China “aplastó el plan de los militaristas japoneses para colonizar y esclavizar a China” y “puso fin a la humillación nacional de sufrir sucesivas derrotas a manos de agresores extranjeros en los tiempos modernos de China”.
El jueves, Yoshihide Suga, secretario jefe del gabinete de Japón, dijo que a su país le gustaría ver a China mirar hacia el futuro.

“Han pasado 70 años desde la Segunda Guerra Mundial, nos gustaría que China no se centre excesivamente en la desafortunada historia china y surcoreana en el pasado, en vez de eso nos gustaría ver en adelante la actitud de futuro para hacer frente a los problemas comunes que enfrenta la comunidad internacional”.

China dijo que el desfile de la victoria no apuntaba Japón, pero está claro que el sentimiento antijaponés apuntala las celebraciones.

Series de televisión sobre la guerra contra Japón se emitieron esta semana a pesar de una prohibición nacional de programación de entretenimiento.

Y en Shanghai, una cadena de heladerías está regalando helados que se asemejan a Hideki Tojo, primer ministro de Japón que fue colgado como criminal de guerra convicto.
¿Historia olvidada?

You Guangcai, veterano de 96 años de edad, vio el desfile desde su casa en Beijing. Pero le dijo a CNN que las celebraciones se centraron demasiado en el Partido Comunista.

You luchó por los nacionalistas, que formaron un frente unido con los comunistas durante la ocupación japonesa. Tras el final de la guerra, las dos partes se enfrentaron en una sangrienta guerra civil y las fuerzas nacionalistas huyeron a Taiwán.

Incluso hoy en día, la isla autónoma – considerada por Beijing como una provincia renegada- aún conserva el nombre formal de la República de China.

En la China de Mao, el Partido Comunista tenía poco respeto por las contribuciones de guerra de sus enemigos nacionalistas. Pero tanto comunistas como veteranos nacionalistas fueron honrados durante la ceremonia de este año.

Katie Hunt escribió e informó desde Hong Kong. Steven Jiang y Will Ripley informaron de Beijing. Shen Lu y Yuli Yang en Beijing también contribuyeron con este reporte.