Las conversaciones para alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní continuarán por un día más, informaron funcionarios de Estados Unidos este martes.

“Hemos conseguido el suficiente progreso en los últimos días como para ser meritorio el continuar hasta el miércoles. Hay varios asuntos difíciles por resolver”, dijo Marie Harf, vocera del Departamento de Estado de Estados Unidos.

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que las conversaciones de Lausana continuarán otro día estas “sigan siendo productivas”.

Hasta ahora no está claro cuál es la fecha límite. Mientras que el ministro de Exteriores francés Laurent Fabius informó a los iraníes que regresará a París este miércoles por la mañana, el ministro de Exteriores iraní, Hamid Ba’idinejad dijo que no hay fechas límite “artificiales”.

Alcanzar un acuerdo significa para Irán una solución para las agobiantes sanciones. Para el Occidente, esto significa una esperanza real de que es posible bajar las tensiones en Teherán al mismo tiempo que se tiene la confianza de que no desarrollará armas nucleares.

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El asunto es que la física nuclear es complicada. Lo mismo ocurre con la dinámica internacional siempre que se habla sobre Irán y el Occidente, ya que por años la desconfianza y desprecio mutuo han sido un sentimiento compartido.

Por esa razón ha tomado tanto tiempo llegar siquiera a este punto y por la cual es importante lo que está sucediendo hoy en Lausana, Suiza. Antes de que puedas resolver los detalles técnicos del meollo del asunto en un acuerdo final —el cual conlleva el plazo más importante del 30 de junio— tienes que ponerte de acuerdo sobre lo que vas a hablar.

Un alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos dijo el martes que los representantes de Irán y el P5+1 —un grupo conformado por Estados Unidos, Gran Bretaña, China, Rusia, Francia y Alemania— han estado trabajando “día y noche para ver si pueden llegar a un acuerdo”.

“Por supuesto nosotros seguiremos trabajando si continuamos avanzando… inclusive mañana si es útil hacerlo”, dijo el funcionario estadounidense.

Hasta el momento, se han llevado a cabo muchas reuniones, con ocasionales sonrisas para las cámaras que son seguidas por reuniones de los cancilleres a puerta cerrada.

Después de trabajar durante la noche anterior, los representantes de los actores clave —la mayoría de ellos ministros de Relaciones Exteriores— se reunieron durante todo el día martes para tratar de resolver las diferencias que el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, describió como “la etapa final” de “estas maratónicas negociaciones”.

Depende de quién te lo diga, se escuchará que las partes están al borde de un histórico acuerdo o que siguen teniendo diferencias en algunos puntos cruciales.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguey Lavrov, se encuentra entre los optimistas. Rusia ha estado más cerca de Irán que la mayoría, aunque eso ha estado acompañado de sanciones.

“Las perspectivas para esta ronda de conversaciones no son malas, incluso diría que son buenas”, dijo Lavrov, antes de viajar a Suiza para la ronda final de las negociaciones, según la agencia de noticias estatal, Sputnik. “Las posibilidades son altas”.

Sin embargo, en comentarios del lunes a CNN, John Kerry de manera más cautelosa admitió que las cosas “se ven un poco mejor hoy, pero aún hay algunos asuntos difíciles”.

“Aún faltan algunos asuntos difíciles”, dijo la principal diplomática estadounidense. “Estamos trabajando arduamente para resolver eso… con el objetivo de lograr algo”.

Tres puntos de fricción

Durante años, Irán ha estado bajo intensa presión internacional y se ha enfrentado a duras sanciones por su programa nuclear.

Los involucrados comenzaron a alejarse del punto muerto con las elecciones iraníes del 2013 en las que triunfó el ahora presidente Hassan Rouhani, quien ha insistido en que Irán quiere un programa de energía nuclear pacífico, pero no armas. Considerado como un moderador —sobre todo en comparación con otras figuras poderosas de Irán, incluyendo al líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei— Rouhani llevó a cabo una campaña sobre la plataforma de que trabajaría para ayudar a la economía de Irán mediante la reducción de sus desavenencias con el mundo exterior.

Su gobierno ha tenido cierto éxito al aliviar esas tensiones, encabezando acuerdos provisionales que han relajado algunas sanciones. Sin embargo, ha sido difícil de alcanzar un acuerdo amplio y definitivo.

Ha existido debate en relación a qué hacer con el material fisible existente de Irán, el cual es importante porque, mientras aún exista, hará que sea más fácil producir un arma nuclear de forma más rápida. Aun así, los funcionarios estadounidenses sugirieron el lunes que el debate sobre esto ha sido exagerado y la portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Marie Harf, se refirió a ello como un asunto importante, aunque “sinceramente, no ha sido uno de los más difíciles”.

Los tres puntos más importantes que han predominado en las conversaciones en Lausana:

Qué tan rápida o lentamente se le permitirá a Irán avanzar en su tecnología nuclear en los últimos cinco años del acuerdo de 15 años.
Qué tan rápido desaparecerán las duras sanciones de la ONU.
Si las sanciones volverán a aplicarse en caso que Irán viole el acuerdo.
Irán quiere que desparezcan para siempre. Lavrov afirma que el Consejo de Seguridad de la ONU levantará las sanciones de inmediato, pero otros negociadores internacionales simplemente quieren suspenderlas, para que puedan ser aplicadas de nuevo como una ventaja en caso de que Irán no cumpla con su parte del trato.

Alcanzar un acuerdo sobre esos puntos es esencial, dijo un diplomático occidental.

“No puede existir un acuerdo si no tenemos respuestas a estas preguntas”, dijo el diplomático.

Controversia sobre material nuclear

Otro punto de discusión: ¿qué hacer con las sustancias nucleares con las que ya cuenta Irán?

Los diplomáticos les habían dicho a los periodistas sobre un plan para que Irán envíe su material fisible a Rusia. La idea es que si Teherán no tiene un arsenal nuclear al alcance de sus manos, le llevaría un mayor “tiempo inicial” fabricar un arma nuclear en caso de que las negociaciones se vengan abajo.

Irán no está dispuesto a hacer eso, dijo uno de sus negociadores el domingo.

“La exportación de reservas de uranio enriquecido no está en nuestro programa”, dijo el vicecanciller iraní Abbas Araghchi, “y no tenemos la intención de enviarlas al extranjero”.

Sin embargo, el lunes los funcionarios estadounidenses dijeron que los rumores en los medios de comunicación en relación a los arsenales eran exagerados.

Los negociadores aún no habían decidido los detalles acerca de la eliminación del material fisible e Irán ha hecho comentarios muchas veces antes, dijo un alto funcionario del Departamento de Estado, citando una lista de ejemplos anteriores de tales declaraciones en informes de prensa.

“Este es un asunto pendiente que tenemos que resolver, pero que, sinceramente, ha sido uno de los más difíciles”, dijo Harf.

Los obstáculos continúan, incluso con un acuerdo marco

Con o sin un acuerdo, muchas cosas pueden cambiar en los próximos tres meses. Por un lado, se complican los detalles… uno de los cuales podría hacer que todos vuelvan al punto de partida.

Luego existe la posibilidad de que un acuerdo que se resolvió en Suiza sea rechazado por alguno de los actores principales.

Eso se ha planteado como una posibilidad en Estados Unidos, a pesar de que una encuesta realizada por el Washington Post y ABC News en los últimos días determinó que el 59% de los encuestados apoyan un acuerdo en Irán que limitaría su programa nuclear a cambio de levantar las sanciones. A principios de este mes, 47 senadores republicanos escribieron directamente al gobierno iraní, recordándole que cualquier acuerdo que alcance con el presidente estadounidense, Barack Obama, podría ser sometido a discusión, una vez que termine su mandato en menos de dos años.

Una persona que dirige la acción contra un posible acuerdo, a pesar de que no participa directamente en darle forma, es el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Al reiterar los puntos que hizo a principios de este mes ante el Congreso estadounidense, Netanyahu dijo el martes que “la mayor amenaza para nuestra seguridad y nuestro futuro es el intento de los iraníes por convertirse en potencias nucleares”.

“Y el acuerdo que se está logrando en Lausana”, dijo el líder israelí, “está propiciando que eso suceda”.