El presidente Barack Obama autorizó el despliegue de hasta 450 efectivos militares adicionales de Estados Unidos para entrenar y asesorar a las fuerzas de seguridad iraquíes en la base de Anbar, según un comunicado expedido por la Casa Blanca.

El presidente tomó la decisión tras el pedido del primer ministro Haider Al Abadi y por recomendación del secretario de Defensa Aston Carter y el jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, general Martin Dempsey, dice la comunicación.

Las tropas adicionales no estarán dispuestos para el combate y se unirán a los otros 3.100 soldados estadounidenses que están desplegados en Iraq. La misión se concentrará en la entrega expedita de equipos y materiales esenciales en coordinación con el gobierno central de Iraq y las fuerzas de ese país, para asegurarse que sus aliados “tengan el equipo que necesitan para una lucha efectiva contra ISIS”.

La administración también alertó que continuará luchando para contrarrestar a ISIS a nivel mundial y proteger a Estados Unidos de un posible ataque terrorista.

“Miles de luchadores extranjeros — incluidos europeos y algunos estadounidenses — se han unido a ISIS en Siria e Iraq. Seguimos preocupados de que esos combatientes entrenados regresen a sus países y lleven a cabo ataques y traten de inspirar nuevos partidarios para atacar a sus países de origen”, dice el comunicado expedido por La Casa Blanca.

Finalmente, el Presidente envió la directriz a su equipo de seguridad nacional para intensificar los esfuerzos junto con los
aliados de la coalición para frenar el flujo de combatientes extranjeros hacia y desde Iraq y Siria.