Habitantes del Distrito Federal recuerdan con esas palabras la explosión de una pipa de gas que ocurrió la mañana de este jueves en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, en el poniente de la capital, que desde temprano movilizó a las autoridades federales y locales y, hasta el momento, ha dejado tres muertos y más de 70 heridos.

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“Pensé que estaba temblando, los vidrios de mi casa se rompieron, pero cuando salí había humo, había explotado el hospital”, dijo una vecina de la calle 16 de Septiembre, la misma donde se ubica el centro médico siniestrado.

Momentos antes del estallido, Ana Ayala se encontraba en su papelería y escuchó a policías del módulo de seguridad de la zona gritar que la vialidad debía ser evacuada.

El motivo era que una pipa de gas, propiedad de la empresa Gas Express Nieto, la cual abastecía la cocina del hospital, había sufrido una fuga en una manguera.

Junto con otras personas, Ayala ayudó a sacar a los niños de las escuelas cercanas y a guiarlos fuera de la calle. Según la mujer, lograron llegar a la esquina antes de ocurriera la explosión.

“Sólo vi cómo el material y el humo salían del centro del hospital, quedé en pánico, ya no pude más, no quise regresar, todo se volvió un caos”, dijo.

A partir de ese momento, policías y bomberos comenzaron a laborar, mientras autoridades suspendieron labores en las escuelas aledañas, enviaron a los niños a sus casas y comenzaron a utilizar los planteles como puntos de reunión para médicos y familiares de heridos.