(CNNMéxico) — Las leyes de países como Pakistán y Arabia Saudita contemplan castigos como la cadena perpetua o la pena de muerte para quienes ofendan la figura del profeta Mahoma o profanen el contenido del libro sagrado del islam, el Corán.
Y en ocasiones en que los agravios han provenido de países no musulmanes, las respuestas han sido manifestaciones, algunas de las cuales han resultado violentas, o persecuciones, como en el caso del escritor Salman Rushdie.

El incidente más reciente ocurrió después de la difusión en internet del avance de la película Innocence of Muslims, del director Sam Bacile, la cual se burla del islam y hace una representación del profeta Mahoma (algo prohibido por esta religión). La publicación de este material generó protestas violentas en Libia, Egipto y Yemen.

A continuación un recuento de varios casos:
Una adolescente va a prisión

La vida de Rimsha Masih, una adolescente cristiana de 14 años, cambió el 17 de agosto pasado, cuando reunió papeles para usarlos como combustible para cocinar.
Uno de sus vecinos en Rawalpindi, Pakistán, la acusó de blasfemia por supuestamente incluir entre esos papeles hojas del Corán.
Ese día terminó en prisión, y semanas después, cuando fue liberada, subió a un helicóptero de las autoridades con dirección a un lugar desconocido para protegerla.
Masih fue liberada luego de que la policía pakistaní informó que un clérigo musulmán sembró la evidencia para vincularla con la blasfemia.
Sin embargo, el incidente también cambió la vida de sus vecinos cristianos, quienes huyeron de sus hogares por temor a ser víctimas de ataques violentos.
Campaña mundial para salvar a Asia Bibi

Una madre de cinco hijos fue condenada a la horca por supuestamente ofender a Mahoma durante una discusión con otras mujeres en una jornada de trabajo en el campo en Pakistán, en 2009.
Asia Bibi, católica, fue acusada de insultar a sus compañeras en nombre de Mahoma, supuestamente porque rechazaron beber del agua que ella había tocado.
Los hijos de Asia fueron agredidos y su casa, en las cercanías de Lahore, fue asaltada después de su detención.
Organizaciones internacionales llevan a cabo una campaña para salvarla de la condena impuesta por las autoridades pakistaníes con base en la polémica ley blasfemia de ese país.
El Código Penal de Pakistán contempla que un adulto debe ser condenado a cadena perpetua o a la muerte si se considera que ofendió la figura del profeta.
En enero de 2011, Benedicto XVI exhortó a Pakistán a modificar su ley por considerar que sirve para cometer injusticias y violencia en contra de las minorías religiosas.
Un pastor llama a quemar el Corán

Terry Jones, un pastor estadounidense, llamó a una quema masiva de ejemplares del Corán desde la iglesia que dirige en Florida. Su intención era conmemorar de esa forma el aniversario 10 de los ataques terroristas del 11 de septiembre. Su plan, sin embargo, provocó mucho más que fogatas y humo.
Cientos de personas se manifestaron en varios lugares, incluido Afganistán, para mostrar su repudio contra el plan que finalmente fue cancelado.
En febrero de 2011, cuando la atención de los medios había disminuido, Jones insistió en su plan y quemó un ejemplar del Corán. Como resultado, al menos una docena de personas, entre ellos funcionarios de Naciones Unidas, murieron en disturbios en Afganistán y unas 20 personas más resultaron heridas.
La caricatura de Mahoma

El ilustrador sueco Lars Vilks ha recibido amenazas contra su vida desde agosto de 2007, cuando publicó en el periódico Nerikes Allehanda un retrato del profeta Mahoma con figura de perro, un animal considerado impuro por los musulmanes.
La casa de Vilks fue incendiada en mayo de 2010 y él fue agredido durante una conferencia sobre arte y libertad de expresión donde mostró imágenes de dos jóvenes con caretas de Mahoma teniendo relaciones sexuales.

El dibujante ha explicado que la ilustración en la que pone cuerpo de perro a Mahoma fue un movimiento calculado para provocar una reacción.
“Esa es una forma de expresar las cosas. Si no te gusta, no la veas. Y si la ves, no te la tomes demasiado en serio. No hay ningún daño realmente”, dijo el ilustrador, quien se autodefine como ateo.