Miles de manifestantes prodemocracia acamparon en las carreteras en el corazón de Hong Kong este lunes, desafiando los intentos del gobierno de coaccionarlos para que renuncien a su manifestación extraordinaria.

Las protestas han provocado trastornos en el corazón de uno de los mayores centros financieros de Asia, con bloqueos en el tráfico en las carreteras de varios carriles y la suspensión de las clases escolares.

Una represión policial contra los manifestantes el domingo —que incluyó gases lacrimógenos y gas pimienta— dio lugar a enfrentamientos en los que resultaron heridas más de 40 personas, pero no logró desalojar a los manifestantes de

las calles.

El gobierno adoptó un enfoque más conciliador este lunes, y dijo que se había retirado la policía antidisturbios de las zonas de protesta. Instó a la gente a dispersarse y permitir que el tráfico circulara de nuevo.

Pero los manifestantes, que protestan en contra de lo que muchos ven como la creciente influencia del Partido Comunista de China en el camino de Hong Kong, se ha negado hasta ahora a ceder.

“Mientras haya una persona que todavía permanezca por aquí en esta carretera, voy a estar aquí”, dijo una joven llamada Nikki a CNN, en el lugar de la protesta, cerca de la sede del gobierno, donde miles de personas se reunieron

este lunes.

La policía sorprende a los residentes

Los manifestantes responden a la decisión de China de solo permitir candidatos aprobados por Beijing en la elección de la ciudad en 2017 al cargo de jefe ejecutivo, la posición civil más alta de Hong Kong.

Consideran que Beijing no ha cumplido su promesa de permitir el sufragio universal en Hong Kong, como parte del “alto grado de autonomía” prometido cuando Gran Bretaña devolvió el territorio a China en 1997.

Imágenes de la mano dura contra los manifestantes por la policía sorprendieron a muchos residentes de Hong Kong, donde las protestas a gran escala pacíficas son comunes, pero la represión policial no.

“Ellos no deberían haber utilizado gas lacrimógeno”, dijo Brian Lo, de 37 años, que trabaja en el sector de recursos humanos. “Esto hizo que la gente se enojara”, agregó.

Fuera de los enfrentamientos con la policía, los manifestantes se han mantenido mayoritariamente pacíficos. La gente limpia la basura en los lugares de protesta, reparte botellas de agua e intenta que la policía se una a sus protestas.

La abundancia de sombrillas entre las multitudes, que usa la gente para protegerse tanto de los rayos del sol como de los gases lacrimógenos, ha hecho que muchos usuarios de redes sociales nombren a estas protestas como la

“revolución de las sombrillas”.

Tuvimos que recurrir a la fuerza

Tanto los gobiernos de China y Hong Kong han dicho que consideran las protestas ilegales. El jefe ejecutivo de Hong Kong, C. Y. Leung, ha dicho que la policía ha actuado con la mayor moderación posible. Al menos 12 policías estaban

entre las 47 personas heridas, dijeron las autoridades.

“Le dimos la suficiente oportunidad de salir, y esto incluía advertencias”, dijo el comisionado de la Policía Auxiliar, Cheung Tak-Keung, en una conferencia de prensa este lunes. “Pero cuando no lo hicieron, tuvimos que usar la fuerza”.

La policía lanzó un total de 87 latas de gas lacrimógeno en la noche del domingo, dijo.

El gobierno de Hong Kong dijo que cancelaba exhibición anual de fuegos artificiales de la ciudad el miércoles, Día Nacional de China, debido a las protestas.

¿Qué hará Beijing?

Algunos analistas dicen que ven pocas posibilidades de entendimiento entre los manifestantes y el Partido Comunista de China, que sigue siendo famoso por su implacable represión de protestas prodemocracia en la Plaza Tiananmen de

Beijing en 1989.

“No veo ninguna manera en que el gobierno chino pueda tolerar lo que está sucediendo en Hong Kong. Temo enormemente que esto termine mal”, tuiteó Mike Chinoy, investigador del Instituto de Estados Unidos y China en la Universidad

del Sur de California. Él cubrió las protestas de Tiananmen.

Hua Chunying, una vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, dijo este lunes que Beijing considera plenamente y apoya firmemente del gobierno de Hong Kong en su “capacidad de manejar la situación conforme a la ley”.

Ciudadanos de Hong Kong disfrutan de una amplia gama de libertades civiles, incluyendo derechos a la libertad de expresión y de reunión, que están severamente restringidos en la China continental.